1Le temes al cambio, sí ese que desestabiliza

tu día a día.

¿Qué por qué lo le he adivinado? Pues porque eso mismo fue lo que me pasó a mí.

Lo único cierto y verdadero de este mundo es que todo, absolutamente todo cambia.  Es fácil pensar así, pues existe el tiempo y el espacio. Es así …nuestro cuerpo cambia cada segundo, y también la tierra en el que vivimos cambia, pues se mueve alrededor del sol, por lo tanto nada está donde parece que debe de estar.

Y si esto es así ¿por qué nos cuesta tanto cambiar a las personas, a qué le tenemos miedo? Le tenemos miedo al cambio. Preferimos estar donde estamos, con quién estamos, educar a nuestros hijos como siempre lo hemos hecho,  tener los mismos hábitos no saludables de siempre, trabajar donde trabajamos, hacer lo que normalmente hacemos, ir donde normalmente vamos…y sí con todo nuestra vida, esto es así hasta tal punto que aunque no estemos satisfechos con la vida que llevamos,  e incluso aunque suframos con  todo ello, nos da miedo cambiar, preferimos estar en lo que llamamos los coaches nuestra zona de confort. Es aquella en la que nos sentimos seguros, pues sabemos lo  que podemos esperar de la vida (más vale malo conocido que bueno conocer)

Pero ¿Qué ocurre cuando  queremos a toda costa cambiar algo de nuestra vida que no nos gusta o simplemente ya no nos hace felices o cuando el cambio es inevitable y lo percibimos como amenazante? Saber  cuales son las etapas del cambio, lo que ocurre en nuestro cuerpo y lo que sentimos nos va a ayudar a atravesar todas las etapas  con menor,  intensidad en el sufrimiento por cada una de ellas disminuyendo a media que pasemos por cada una de ellas, pudiendo así  volver a reconstruir activamente lo que originó el cambio.

La primera etapa del cambio:

Nos sentimos fracasados o decepcionados, podemos experimentar sensación de paralización, bloqueos, puede que no podamos comer e incluso nos cueste reconciliar el sueño. Está etapa dependiendo de la intensidad del acontecimiento puede durar entre  un día y un mes normalmente.

Para superar esta primera etapa de manera saludable debemos aceptar la incertidumbre,  el cambio como parte de nuestra vida, no apegarnos a lo que nos rodea, es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos,  investigar nuestras posibilidades  y no resignarnos.

La segunda etapa del cambio:

Es la etapa de la negación y el miedo, nos puede paralizar por completo y pensar que el pasado fue mejor. Normalmente nos sentimos culpables, irritables y de muy mal humor y hablamos mal a todos los que nos rodean. Es en esta etapa donde aparece la desesperación y con ella la depresión. Sentimos dolor, ira, fracaso e intentamos buscar explicaciones y culpables. Esta etapa es la más dificil de superar.

Para superar esta etapa debemos aceptar que todos tenemos miedo al cambio y permitir que otras personas nos ayuden. Aquí es importante que reflexionemos sobre nosotros mismos, sobre nuestras fortalezas y esto nos ayudará a la transformación.

La tercera etapa:

Nos sentimos frustrados, pues sentimos que hemos luchado  por algo que a veces no hemos conseguido, y nos damos cuenta de lo que ha pasado y que ya no hay excusas. Quizá aquí nos sintamos resignados pero también agotados y a veces con poca o ninguna motivación.

Para salir de ésta etapa debemos aprender a tolerar las emociones y buscar apoyo en otras personas, aprender de lo que nos ha pasado y perdonarnos para seguir adelante.

En la cuarta etapa:

Creamos una nueva realidad, hemos aprendido la lección y salimos reforzados del cambio, con un nuevo escenario, con un nuevo proyecto y concepto fortalecido de nosotros mismos. En esta etapa la tristeza empieza a remitir, recuperamos la concentración y reconstruimos nuestro equilibrio vital, es como aprender a caminar de nuevo.

Para salir de esta etapa es importante comprender lo que hemos ganado, y una nueva oportunidad de la vida para ser más feliz, se requiere reforzar la capacidad de compromiso con nosotros mismos y rodearnos de apoyos, es importante mirar hacia el futuro. Es importante en esta etapa fijar un objetivo y si es posible soñar, vernos en el futuro, utilizar el pensamiento positivo, cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones.